lunes

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Vamos a ser sinceros: ahora el mundo es un blog. Está en boga. La gente quiere escribir, sacarse la propia mirada de los ojos y transformarla en texto, en relato. Pero no de cualquier modo. Hacer chistes gráficos, simular ser «bizarros», ponerle condimento a la vorágine cotidiana, que nos engulle como grajeas y nos aplaca las voluntades y los placeres. ¡Tanto miedo a la dichosa muerte! ¡Tanta confianza en la escritura, extensión hacia la inmortalidad! Usemos cinismo, usemos ironías. Si es el mejor remedio que encontramos a la soledad. Puta soledad. Seamos irónicos, si nadie va a confiar en lo que digamos. Anulemos los discursos, las emociones, las experiencias, propias y ajenas. Perpetuemos el silencio... No lo creo.
Ahora el mundo es un blog... ¿y eso me justifica? ¿Qué comienzo barato intento forjar con este psicótico devaneo? No me bastan mis justificaciones. No hay autoridad, ni imitador.
¿Qué estoy buscando? ¿Una retórica que vomite sobre sí misma? ¿Un discurso que gangrene tu cerebro alienado? 
Mi persona aquí se escinde, cuaja esta blancura de pantalla (nostalgia de pepel, vértigo) y se regenera en un yo que no es yo mismo, sino letra.
Revolucionarme. Eso es lo que busco.


Por favor: permitime revolucionarme.

1 comentario:

  1. Luc! Coincido plenamentee, los blogs son como un (auto)gran hermano moderno ajaja Me gustó mucho ^^
    Tenemos que juntarnos a charlarr ;)

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