miércoles

Mímesis

Te encuentro, encuentro un espejo roto.
Ahí, en vos, no soy el mismo.

En tu término, el filo: ingreso al reflejo, iniciación que hiere mis manos y mis pulgares.
Sos un efecto lisérgico, catárquico. 
Sos un efecto. Un control de mando. Una razón asustada. 
Porque Espejo tiene miedo de la sangre que vierte en mí. 

Yo no temo, siento vértigo. En las repentinas imágenes que contiene: mi rostro esfumándose en rayones rosicler, para luego volver a su previo ocaso. ¿Rostro? No, no posee más que una parte de él.

Espejo...
quiebre de representación.
...roto. 
Siete años de mala suerte. 
Siete años de mala suerte.
Para vos, Espejo. 
Que soy una astilla difícil de sacar. 
Y aún sobre escombros mi sombra puede proyectarse.



No hay comentarios:

Publicar un comentario