lunes

Torres Parcialans

      «Un monólogo siempre es un diálogo. Siempre se habla con alguien, aunque sea consigo mismo que, en ese momento, es otro. Por eso nadie puede ser, de verdad, ateo. Siempre hay un otro. La prueba: la soledad no tiene verbo, no se declina.
      La felicidad no es la resignación como quieren tantos moralistas. Nadie se resigna. La "signación" en todo caso. Signarse ante toda cosa, y darse cuenta de que la soledad –la de uno con uno mismo– es un gran bien.
       Nada me repugna más que los que quieren ser "algo" o "alguien". Ilusos que viven chupando la saliva de los demás.
      Aceptar que uno es un mediocre cuesta mucha sangre, mucha mala sangre; hasta echarla afuera. Duele. Pero ¿por qué ha de ser inferior un mediocre a uno que no lo sea? [...] Los imbéciles no son los que lo son, sino los millones que creen que no lo son.»


1 comentario:

  1. Mediocridad y conformismo adquieren valores mucho más fuertes en una sociedad donde "lo importante no es ganar, sino hacer perder al otro"

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