miércoles

The rocks

¿No te das cuenta? La ciudad se destruye cuando nos miramos. Se derrumba el tiempo sobre sus alfileres, arrastrando los matices que solíamos respirar. La ciudad se destruye, se corroe como el reflejo del mar que la espuma invade. ¡Y qué felicidad nos asalta al caminar sobre sus ruinas! Escombros que más tarde serán arena. Escombros que lentamente el río o el mar va a curvar. ¡Las ruinas! ¡Las ruinas de una ciudad! ¡Una ciudad hecha arena! Sin relojes, sin fastidio. Todo eso pasa cuando te miro.

Y me importan tres carajos los edificios cayéndose, los colores haciéndose migajas a nuestro alrededor. Ni sus cadencias
Oh, sinner men, where you gonna run to?

Well,
We run over the city rocks. We can´t hide it.

Claro, tu mirada es un recorrido, tu mirada es un texto. Camino sobre las palabras refractadas por tu retina como por sobre el libro más esencial, infinito. Y me doy cuenta: reinventamos la ciudad al derrumbarla, al caminar sobre sus briznas. Y me doy cuenta: me encontraste elefantiásico, hundido y torpe. Contaminado con besos en sepia. Ocupando demasiado espacio para dos, con las yemas de mis dedos apretando las viejas miradas. Esas que saturaban los olores. Miradas homicidas constructoras de rascacielos que empezaban con mayúscula. Me encontraste cuando me creía un sombrero, hasta que pude entender tu idea, el trébol que me diste. La boa terminó de digerir a ese elefante aplanador de estómagos. La serpiente dejó de enfermarse con su veneno. Tus manos fueron antídoto, tus besos libertad.

But the rocks cried out: we can´t hide you, guys!
And the river was bleeding.
And the sea was boiling.


But we run over the city rocks.



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